Texto: Amador Hevia Moreno / Fotos: Orlando Tabraue y Amador Hevia
En sus palabras de bienvenida, el Cardenal hizo constar que cada cubano allí congregado llegaba “con el corazón abierto para entregarlo a la Virgen de la Caridad”. Más adelante al hablar sobre la historia de la Caridad entre nosotros y al lugar de su primer asentamiento en el Oriente de Cuba, dijo que en aquel entonces, “ya había misioneros en las minas de El Cobre y sus pobladores habían conocido que el Hijo de Dios se hizo hombre en las entrañas purísimas de la Virgen María y habían sabido que tanto amó Dios al mundo que nos envió a su Hijo nacido de la mujer escogida para ser la Madre del Salvador, y ésta es la Virgen María”. Refiriéndose a esta imagen que hoy peregrina explicó que a los pies de ella “oraron, de rodillas a veces, los patriotas cubanos antes de ir a la Guerra de Independencia”. También señaló la necesidad de recuperar los valores: “No basta con enseñarlos –aclaró– es necesario y es más importante, vivirlos”. Antes de impartir la bendición rezó junto al pueblo el Ave María. Cálculos conservadores estiman en cuatro mil personas las que allí estuvieron congregadas.
Una vez concluido el recibimiento, la Virgen fue llevada y colocada en el presbiterio del templo. Los diferentes sectores de la comunidad prosiguieron con la animación para homenajear a la Virgen Bendita, mientras varios sacerdotes atendían a la inmensa multitud de fieles que se dio cita en este templo capitalino. Miles de personas acudieron organizadamente a depositar sus ofrendas, a rezar y a saludar a la Virgen hasta bien entrada la noche. El majestuoso templo gótico permaneció abierto a los fieles durante toda la noche. A la siete de la mañana se cantaron “Las Mañanitas” a la Virgen y a las ocho –con una iglesia repleta– se celebró la Eucaristía. A la nueve de la mañana la Virgen fue traslada para hacer su visita al Hospital de Emergencias, situado en la Avenida Salvador Allende. Más tarde visitó el Asilo para Ancianos ubicado en la calle Reina esquina a Gervasio, para luego retornar nuevamente a la Iglesia de Reina y en horas de la tarde trasladarse a su templo arquidiocesano en la calle Salud y Manrique, en el propio municipio de Centro Habana. Texto y fotos: Lázaro Lorensis
Santuario Nuestra Señora de la Caridad, Arquidiócesis de La Habana, 6 de diciembre de 2011 / Precedida por una enorme bandera cubana y un mar de pueblo que rompió todos los pronósticos de participación, arribó al Santuario Diocesano de La Caridad, la imagen de la Virgen Peregrina. En el Santuario le esperaba una engalanada carroza donde fue colocada por cuatro cargadores de toga azul. Seguidamente, la Banda de Música de Guanabacoa tocó las notas del Himno Nacional y los congregados –en coro magnífico– cantaron también, y secundaron el “¡Viva la Virgen de la Caridad!”, lanzado por el cardenal Ortega. Texto y fotos: Lázaro Lorensis
A las cuatro de la tarde, ocurrió el homenaje de la Conferencia Cubana de Religiosos (CONCUR) en misa presidida por monseñor Juan de Dios Hernández Ruiz sj, obispo auxiliar de La Habana; en esta ocasión se recordó el aniversario de consagración de la parroquia como templo mariano de la Caridad.
El homenaje de los artistas cubanos a María de la Caridad comenzó a las ocho de la noche. Richard Rondón, animador de TV y Edith Massola, actriz y animadora, sobrios y emocionados en sus comentarios y poemas a la Virgen y a la vida; Albertico Rojas, poeta, con sentidas décimas cantadas a la Virgen de la Caridad; una Argelia Fragoso, única y largamente ovacionada; Vania, con voz de dulzura, que no olvidó a los niños; Leo Vera, potente; canto y flores de una pequeña a la Madre de Dios; Mailú Hernández cantando con el corazón y su maternidad; el Coro Polifónico de La Habana, magnífico y espiritual; el Coro del ICRT, sentimiento y profesión todo el canto; el grupo de baile español “Mi Aire”, derroche de joven virtuosismo; desde el público otro grande: Narciso Medina; los alumnos del Conservatorio “Alejandro García Caturla” con su directora Oriana Pérez, notas musicales como pétalos volando hacia la Virgen; Vocal Catarsis, con el Spiritual impecable. Al final del concierto, el padre Roberto Betancourt, rector del Santuario Diocesano, recordó la fecha histórica del 7 de diciembre para rendir sorpresivos homenajes a la profesora Ada Ravelo Brillante, directora del coro diocesano y parroquial, por los años de consagración a la música coral y religiosa, y a Carlos Alberto Zaporta, coordinador de estos magníficos conciertos. Agradeció a todos los artistas participantes por esta memorable velada, especialmente a Edith Massola, “Para que no olvide el camino a la casa de la Madre y vuelva, porque si no es aquí, ¿Dónde si no?” El gesto fue reciprocado por la actriz con lágrimas y un fuerte abrazo. Después el padre Betancourt invitó a todos a devolver la imagen a su lugar de veneración, en procesión iniciada por los artistas participantes. Y pasó el día, y la noche del segundo día. Texto y fotos: Lázaro Lorensis
A las nueve de la mañana la Santa Misa fue celebrada por monseñor Bruno Musaró, nuncio apostólico de Su Santidad Benedicto XVI en Cuba, concelebrada por el rector del Seminario San Carlos y San Ambrosio, padre José Miguel y otros sacerdotes.
También la comunidad china homenajeó a la Virgen. Con la presencia de chinos nativos y sus descendientes, la tarde fue testigo del respeto que tienen estos hombres y mujeres por la Virgen María. De ahí que varios de sus mayores abrazaran la fe cristiana, llegando a ser sacerdotes y misioneros, que trabajaron después entre ellos. Siguiendo tradiciones ancestrales, los presentes quemaron incienso ante el cuadro restaurado de la advocación china de María que sostenían dos miembros de esa comunidad, uno de ellos el profesor Vargas Lee, gloria de las artes marciales chinas en Cuba. La artista de la plástica Flora Fong obsequió al Santuario un cuadro de su autoría, como recuerdo de este momento histórico para la Iglesia cubana y para la comunidad china. A las seis de la tarde se inició la misa presidida por el cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana; era la celebración de la Inmaculada Concepción, cuya imagen restaurada ocupó por estos días el nicho del altar mayor. Con la gala artística de la noche y la presentación de la “Camerata Romeu”, se hizo realidad el sueño de tener en el Santuario en un día especial a tan prestigiosa agrupación musical. Integrada por jóvenes muchachas, con su ejecución limpia y la impecable dirección de Zenaida Romeu, la camerata dejó un recuerdo memorable en todos los asistentes, quienes disfrutaron también de este homenaje a la Virgen. Y pasó el día y la noche del tercer día, último de la estancia de la Virgen en el Santuario Diocesano a ella dedicado en la capital. Por: Rubén Javier Pérez Busquets / Foto: Marta Rojas
Nuestra Señora de Monserrate, Arquidiócesis de La Habana, 9 de diciembre de 2011 / Luego de su estancia de tres días en la parroquia que lleva su nombre en el municipio capitalino de Centro Habana, la imagen de la Virgen de la Caridad arribó a la iglesia de Nuestra Señora de Monserrate. En las inmediaciones de la calle Galiano se congregaron alrededor de mil personas para ver de cerca la imagen peregrina de la Virgen Mambisa. Luego de las palabras de bienvenida pronunciadas por el arzobispo de La Habana, el cardenal Jaime Ortega, la tan venerada imagen fue colocada en un estrado diseñado para la ocasión, desde el cual podía ser avizorada por todos los presentes, pero la lluvia como siempre impredecible, obligó a los organizadores a situarla dentro del templo. Allí permaneció durante más de diez horas recibiendo, como Madre con sus brazos abiertos, a todo aquel que se acercaba para presentar sus respetos y sus súplicas.
La jornada transcurrió entre cantos y alabanzas a la Virgencita. Los sacerdotes y diáconos no cesaron de impartir bendiciones y muchos bebés fueron puestos al recaudo de la excelsa Madre. El más pequeño contaba con apenas cuatro días de vida. En medio de la alegría y del gozo, brotó, entre los miembros de la comunidad de Monserrate, cierta nostalgia al recordarse a monseñor Fernando de la Vega, quien fuera párroco de esta iglesia durante más de veinte años, y quien hiciera tanto a favor de esta visita de la Virgen. Algunos señalaban que desde el cielo debía estar muy contento con esta gran celebración. Luego de una misa presidida por el obispo auxiliar monseñor Juan de Dios Hernández, la imagen prosiguió su peregrinar en horas de la noche bajo una leve llovizna. “Entró con agua y se va con agua” comentaba Carmita, una miembro de la comunidad. Pero ni la lluvia ni la noche impidieron que un mar de personas acompañara a la Virgen en su caminar por una calle Galiano, iluminada por la presencia de María.
San Judas, Arquidiócesis de La Habana, 9 de diciembre de 2011 / El día estuvo nublado y lluvioso. Cada rato caía una llovizna, de esas que no mojan pero empapan, que no nos dejan salir a la calle y cuando salimos, entonces aprieta… En fin, de esos días en los cuales se coge un catarro fácilmente. Pero a pesar de estas condiciones, nuestros parroquianos no se amilanaron y acudieron a recibir la imagen de la Virgen Peregrina, con sombrillas o sin ellas. Primero llegó un camión rojo con altoparlantes anunciando el inmediato arribo de la imagen. Gritos de “Viva la Virgen” siguieron el momento… El vehículo continuó por San Nicolás rumbo al templo. Iba precedido por el microbús de la parroquia, que dentro del barullo se equivocó y comenzó a abrirle paso al que traía el altoparlante, cuando en realidad debía haber esperado a la Virgen para abrir la procesión. Nada, cosas que suceden cuando los choferes se emocionan. Se tenía una señal acordada y ella sería “el pie” para que este microbús se acercara a la parroquia. A partir de entonces comenzaría el repique de campanas… Pobrecito José Ibrahím, se le cayeron los brazos dando campanazos: la imagen demoró como veinte minutos más en llegar.
A las ocho y cuarenta y cinco llegó la guardia motorizada: cuatro “caballitos” que venían custodiando la imagen se pusieron delante de la bandera. La Banda de Música comenzó a entonar los acordes de la Virgen Mambisa. ¡Escampó! Caramba, San Pedro escuchó los ruegos de nuestro pueblo y aflojó la mano con el agua. Comenzó la procesión. En ambas aceras se apretaban fieles y curiosos, todos ansiosos por ver a la Virgen. Flores por doquier y algunas velas. La expectativa era grande. La procesión avanzó lentamente y pasadas las nueve de la noche llegó a las inmediaciones del templo. El vehículo se asomó al frente de la iglesia. Entonces monseñor Juan de Dios Hernández, obispo auxiliar de La Habana, habló al pueblo. No se extendió mucho, pero en sus palabras recordó aspectos históricos y religiosos de la vida de algunos Héroes de la Patria y su relación con la Madre de todos los cubanos. Recordó a los Maceo y a otros tantos de los cuales narró vivencias no muy conocidas ni publicadas, como por ejemplo la ofrenda que hizo Mariana ante esa misma imagen al bautizar a su hijo Antonio de la Caridad. A continuación, la imagen fue colocada frente al Sagrario, donde permaneció hasta el final de su visita. Pronto comenzó un desfile organizado de pueblo que pasó frente a ella. Todo el que quiso verla, lo pudo hacer sin ningún problema. ¡Qué comentar del piso en un día de lluvia y fango! Cerca de las diez de la noche comenzó la velada artística con la presentación de varios artistas, entre ellos Niurka Reyes, Raúl Iglesias, Liz Rivero (que cantó el “Ave María”), Doris Oropesa y Efraím Amador. Carlos y Cristina Palomino fungieron como presentadores, a la vez que declamaron poemas de Dulce María Loynaz y décimas del Cucalambé de sentido profundamente mariano. Unos cantaron, otros declamaron, en fin cada cual ofreció a la Virgen lo mejor de sí en esa noche. Algunos ofrecieron testimonios de fe y vivencias personales realmente emocionantes. La velada concluyó con la presentación de la Compañía de Danzas “A Compás Flamenco”, de músicos y “bailaoras”. Ya en el entorno de las once y pico terminó la actividad cultural.
Tomado de: Nosotros Hoy - Segmento noticioso del Sitio WEB de la COCC.
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